viernes, 5 de noviembre de 2010

Una madre "moderna"

Mi amigo médico, aristócrata con vocación social, 39 años, soltero, hippie por opción, tiene una idea de la maternidad que lo hace escandalizarse con cada comentario que yo, madre sincera, hago frente a él, conociendo muy bien su sensibilidad. No puedo dejar de pensar en él cada vez que con otras madres, amigas o no, hacemos comentarios del tipo "Che, vamos a cansar a los chicos a la plaza" o, peor aún: "¡Uy, este pendejo me tiene podrida!". En su concepto de vida, la maternidad es un lecho de rosas colmado de amor, los hijos siempre son un encanto y, si algunas veces no lo son, ahí están las madres mujeres tiernas, pacientes, comprensivas, que los contengan.

Así que ahora que la posibilidad de hacer una serie televisiva (sit com, creo que le dicen) con una madre desastrosa como protagonista, tampoco puedo dejar de pensar lo que el pobre pudiera pensar de la sociedad. Lo cierto es que no sólo pienso en él, también tengo en consideración los ejecutivos y profesionales que trabajan para el nuevo gobierno en Chile y me parece, entonces, que la posibilidad se va alejando más y más. Estoy segura que la mayoría de las madres de cuarenta y años, años más, años menos, se sentirían identificadas y se entretendrían, así como los hijos adolescentes que las sufren. La lógica es implacable: si mi amigo aristócrata, mesurado y con ideas socialistas se escandaliza ¿qué se podría esperar de una dirección que, asumo, está integrada por mayoría de varones católicos y opus dei?

No una madre real, en todo caso. Y eso es lo que yo quiero mostrar.

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