sábado, 14 de noviembre de 2009

Escribir por cumplir

Aquí estoy, chicas (dejo a los chicos afuera por ahora), con una suerte de crisis de creatividad, si se entiende así el complejo fenómeno de no tener la más puta idea de qué escribir a unas horas de la entrega. Y sí, no hay nada peor para la creatividad que la autocensura. Y nada peor para calidad que escribir bajo presión sin tener ningún otro objetivo que el más banal, pero el más contundente: el dinero.

Escribir dos guiones para la televisión infantil en menos de una semana. Ante la premura, veo con horror que cada vez me pongo más didáctica, más políticamente correcta, más aburrida, en definitiva. Al fin, es así, lo compruebo, el didactismo es mucho más fácil y rápido, además, porque, total, hay tantos asuntos sobre los que los adultos nos sentimos con el derecho y la obligación de dar una explicación concreta.

Así se lo digo a mi hijo, esta simplicidad del positivismo, si me preguntas por qué una rosa es roja te puedo explicar todo eso de los pigmentos, las nervaduras, los fluidos que circulan por los pétalos, y si me preguntas por qué esta rosa es roja y no azul, todavía puedo entrar en el campo de la evolucióny adaptación de las especies, pero si me vuelves a preguntar porque la rosa es rosa y no clavel, por qué la loica tiene el pecho colorado, entonces no tengo explicación o, más bien, tengo muchas explicaciones: porque Dios lo quiso, porque una vez la loica salvo al hombre que quiso cazarla y su pecho se untó de su sangre, porque... no sé, qué se yo, la naturaleza parece, en realidad, insondable.

Prueba uno: concentración a prueba de gritos de niños alrededor: me levanto a la 6 de la mañana a escribir.

Prueba dos: mejor duermo un rato, puede que durante el sueño me ilumine.

Prueba tres: me siento frente al computador disciplinadamente, con un té al lado, no puede ser que no pueda dar con una estructura mediadamente verósimil y atractiva.

Prueba cuatro: creo que, en realidad, estoy inhibida por mi propia autocensura, estoy pensando demasiado en los demás (¿acaso no se trata de eso el laburo?), quizás con una cerveza me libere.

Voy en la prueba cuatro y espero no llegar a pruebas más radicales. Por el momento, sólo he logrado escribir una entrada más en este diario, para que recuerde, después, lo difícil que fue llegar a ser quien diablos sea.

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