jueves, 2 de junio de 2011

Tiempo

Un vacío que va en aumento, una brecha que ya no se salta de un tranco largo, allí está y así es. En algunos el tiempo es un adhesivo amoroso y tierno; en otros, un principio pasional, con un intermedio de hastío y un final indiferente. Nada. La cordillera está lejos y la pampa es ancha, el camino casi eterno y la vida demasiado breve. Lo mismo: para algunos todavía queda mucho por delante; para otros, nunca nada les alcanzará para tantos proyectos truncos y se afanan en comenzar mil cosas sin poder terminar la mayoría de ellas. Es la impaciencia y la angustia de que no va a alcanzar el tiempo. Y, ciertamente, no va a alcanzar.

Mis hijos crecen y ya no serán capullos para arrullar. Lo que gano en libertad, lo voy perdiendo en ellos. Me dieron una infancia feliz. Espero que también lo vean así en su futuro.

Mientras tanto, la brecha aumenta y aumenta.

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