Escenario ideal algunas tardes sin lluvia: arriba en la cordillera, en un plano que, de pronto, cae sobre las heladas y torrentosas aguas del río Maipo, tengo una casita, un refugio de piedra y adobe, con un taller de piso de tierra, un torno y un horno para cocer los útiles cacharros, las tontas esculturas de cerámica, la biblioteca que he reunido estos años, al fin la ermitaña que me saludaba durante la adolescencia (en ese sentido, Dani, quizás todos seguimos siendo adolescentes). A veces bajo a la ciudad en mi Land Rover que choqué antes de partir, excepto en invierno que los caminos están tapados de nieve o congelados, donde no queda más que quedarse oculto en casa con el fuego encendido.
En este escenario no hay niños ya, claro, que llevar al cole cada mañana y parece que las cuentas se pagan solas. Además, el pueblo más cercano está bastante lejos para ir a comprar una cerveza de emergencia, aunque para entonces quizás ya no beba cerveza. Aunque para entonces probablemente ya esté muy vieja.
Pensaré en el escenario ideal(-1) mientras tanto.
| Escenario uno: plano que cae sobre el río |
No hay comentarios:
Publicar un comentario