lunes, 2 de noviembre de 2009

Lo primero es lo primero

Lo primero es que éste es un diario de vida personal, íntimo, para ser más exactos, sólo que hace un tiempo ya no se usa eso de escribir en una libreta de papel, aunque sea de papel ecológico y, lo segundo, que si bien es íntimo, ya tampoco hay mucha separación entre la vida privada y la pública.

Lo segundo es que seré genuina.

Lo tercero soy yo, como para empezar. Me llamo Aurora Dhoy. Por Aurora, la de las mañanas, pero también por Aurore, la escritora francesa que se vestía de hombre, la que se quería acostar con Chopin, pero no pudo porque él era tan enfermantemente enfermizo. Y Dhoy, qué más fácil de descifrar, porque soy la aurora de hoy, lo que, en realidad tiene muchos significados, hoy, tempus fugit, Séneca, mi filósofo favorito, o la Aurore del presente, pero americana, vaya, suena a contradicción, no sé, el punto es que me llamo así desde hace mucho tiempo, que ya no es tiempo de andar cambiando nombres y que quiero escribir mi vida, no para que ustedes, probables lectores, la lean, sino para que yo la recuerde. No saben cuántas veces mis hijos me preguntan por cosas que no recuerdo. Ni que hablar de los amantes. Tantas pero tantas cosas se me han olvidado. Y las fotografías no sirven de nada, se los digo ahora y tómenme en serio, que no en vano ya soy casi cuarentona, fui fotógrafa y soy, repito, soy escritora. Las palabras valen más que mil imágenes. Por eso escribo y no hago fotografía.

Lo cuarto es que quiero, necesito, necesito escribir lo que me pasa cada día, por estúpido que sea, por mal escrito que esté, qué me importa ya, hace tiempo que dejé de desear, en serio, ser una suerte de hito literario vivo (que lo soy, que duda cabe), pero nadie me toma en serio porque nadie toma en serio a los genios de su época, como yo (o sea, nadie me toma en serio, quiero decir, pero soy generosa y les dejo mis memorias libres de derechos, chicos, aprovechen). De todos modos, si me hubiera muerto o suicidado a los 30 poco les habría dejado, así que, por fortuna, todavía no me suicido y todavía espero que la vida me de sorpresas, como dice una canción, me de pasiones apasionadas (y qué difícil que es después de los 35, no sabes, chiquita de los 23 años).

Lo quinto es que ¡qué me importa nada! Si publico un diario íntimo me expongo a tantas malas consecuencias, pero no se puede vivir pensando en lo que piensan los demás ¿no? Así que acá voy, me lanzó a la piscina otra vez...

1 comentario:

  1. Está espectacular!!! Si tuviera la costumbre tuya de madrugar a escribir, tendría un blog como este, por lo pronto, me contento con tener un objetivo por cumplir y un café que disfrutar... un abrazo!!!

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