martes, 12 de enero de 2010

Mi jardín porteño no es perfecto

Quedó triste y derrumbado después del vendaval... y yo también después de ver las fotografías en la distancia, con lupa investigando cada rincón. No queda mucho de mi allí salvo algunas especies que planté y que han sobrevivido a las tempestades y mi ausencia. Pueden estar, pero de todos modos de un forma descuidada, como al niño que apenas alimentas y no bañas, al que dejas levantarse y trajinar por la casa y el pasillo común con las mechas alborotadas llenas de piojos que siguen reproduciéndose, ésa es la imagen de mi jardín que recibí, como si hubiese dejado a mis hijos abandonados, sucios, despeinados y tristes.

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