Después me dije que no, que no escribiéramos este diario en la web y empecé a escribir un diario estoico: meditación y gimnasia, recordar lo que hice, lo que no hice, lo que dejé de hacer, imaginar las peores situaciones posibles de las situaciones actuales. En fin.
Pero hoy me encontré leyendo Cielo Roto y me di cuenta de que estaba feliz y curiosa de saber lo que le pasaba a mis nuevos amigos, aunque siempre es algo ambiguo entender del todo lo que nos cuenta en su blog. Y pensé que por allá quizás también quisieran saber cómo estamos por acá, que igual podía seguir con mi diario estoico y con algunas notas en este diario público y virtual.
Estoy de vuelta en casa. Es sólo una expresión. No me siento de vuelta en ninguna parte o, bien, me también me siento de regreso allá, con las molestas lluvias de verano, esa insoportable humedad cálida y tan pero tan pocos amigos, tan pero tan pocos como los que tengo acá.
Hoy fue un día insufrible, a pesar de que no hizo calor y de la gimnasia estoica. Primero que he descubierto que LAN debe de tener una política poco transaparente y negativa en cuanto al transporte de animales. No me pude traer mi gata a Santiago. No puedo saber qué pasó, pero las disculpas fueron variadas y contradictorias. Ahora, Pablo la iba a traer, pero había que pedir una solicitud y eso estaba sujeto a disponibilidad (fuera de que antes de que llegara a esta respuesta, obtuve otras del tono ¡Ah! ¡Ése es problema suyo! con ese acento chileno medio prepo tan asqueroso). En fin, en Aerolíneas no había problemas, pero solucionaba la mitad del problema porque tengo pasajes de regreso en Lan...
Además me compré un escáner para diapositivas y negativos. Estuve escarbando toda la mañana en busca de la materia prima, digamos, que todavía no tengo claro dónde guardé. Encontré varias diapositivas de Egipto, Portugal y Turquía y unos autorretratos en que ¡no me reconozco!; sin embargo, el escáner no se encendió simplemente, nada, nada.
Mi primer impulso, además de gritar y putear, fue tirarme a ver televisión, pero mi hija menor obtuvo el puesto idiotizante antes que yo y, mejor, me puse a leer la Poética del cine de Raúl Ruiz. No sé si podré aplicar algo en mi escritura de guiones. Lo dudo, por supuesto. A lo sumo tendré mejores argumentos para mis decisiones, pero finalmente igual hay que aceptar las ideas de los productores, quienes, al fin y al cabo, creen saber cuáles son las mejores estrategias para ganar el más amplio mercado, incluso las estrategias estéticas.
En cuanto a eso: estuve escribiendo el "trailer" de la nueva serie. Yo empecé mal, pero lo dejaron peor en la productora tratando de arreglarlo. Era un pastiche grotesco. Espero que acepten el nuevo, aunque el problema siempre está en la falta de tiempo y en la falta de dinero para pagarle al dibujante para haga otros monos.
Me voy a idiotizar un rato, a escribir el diario estoico, a leer cuentos de Graciela Montes y Saki.
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Y sí, los amigos están esperando al otro lado de la línea (¿o en el mismo? Es raro esto del internet). Siempre alegra tener noticias, aunque sean tristes.
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