martes, 18 de mayo de 2010

Woody Allen y la vejez

Leo en un artículo breve sobre los comentarios de Allen en el festival de Cannes, donde presenta su nueva película, bastante mediocre según los críticos: la vejez no tiene nada de bueno, no eres ni más inteligente ni más sabio. Pienso en esta frase mientras camino. Es cierto, desde hace un año deploro envejecer. Será porque he tenido que estar rodeada de gente mucho más joven. Será porque el proceso ahora sí se hace evidente en todos los ámbitos. No tiene nada de bueno, ni eres más sabio ni más inteligente, como dice Allen, ni más creativo ni más admirado ni más interesante; por el contrario, sigues siendo el mismo tarado de siempre, si lo fuiste, el mismo indisciplinado, el mismo borracho, sólo que ahora estás más gordo, más fofo, más lento, más ciego, más sordo, más arrugado, te comés un sandwich y lo asimilás por tres, no sacás nada con hacer dieta y más ejercicio, con ponerte cremas ni aceites, con leer indefinidamente en el tiempo, lo que no hiciste ya no lo hiciste, tus neuronas se han reducido notablemente desde la primera vez que empezaste a tomar alcohol y probar otras drogas y no es cierto que se regeneren, como ahora dicen algunos científicos, porque de solo mirar alrededor a todos tus amigos y tus tíos, primos, padres y abuelos, ves claramente que sus facultades mentales van en franca disminución y que por más que te cuides físicamente, si te cuidas y si lográs mantener tu peso y un buen estado físico, la degeneración se lee en cada arruga, en los párpados caídos, en los labios que se destiñen, la concha gastada. Entonces, algunos nos concentramos en el intento de que nuestro cerebro no se degrade de la misma manera, nos ponemos a estudiar cómo nunca lo hicimos antes y ¡por la mierda! no podemos alcanzar a esos jóvenes talentos, no podemos porque somos más viejos y, aunque la experiencia ayuda, no ayuda lo suficiente, si somos sinceros. Y al final, así como es inútil acumular bienes y riquezas porque nada de eso nos vamos a llevar a la tumba ni al crematorio, en un cliché tópico pero cierto, también es cierto que nada de esta acumulación de conocimiento se irá a ninguna parte, sino al estómago de los gusanos (¿tienen estómagos los gusanos?) o a las cenizas que románticamente pediremos que tiren en alguna parte, como si para entonces sirviera de algo. Lo cual no siginifica, como Allen, que uno no siga viviendo y no trate de seguir acumulando conocimiento e intente hacer pelis, libros, cuentos, guiones, dibujos por mediocres que sean y mientras más mediocres sean con el paso del tiempo porque, lo más importante de todo, como dice Woody en sus declaraciones es que, efectivamente, ya no te quedás con el jovencito atractivo de ojos verdes y si es así, si el héroe o la heroína es otra en esta película, yo tampoco quiero seguir actuando.

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